La ESI es fundamental para la salud y el bienestar de las infancias. Les proporciona conocimientos, capacidades y valores que les permiten vivir dignamente, crecer libres de prejuicios y les ayuda a prevenir ser víctimas de cualquier abuso infantil.
Con frecuencia es necesario un proceso de deconstrucción y capacitación con enfoque de género, para brindar a los docentes una nueva perspectiva libre de prejuicios.
Desde el marco de los Derechos Humanos se reconoce el derecho que tienen las niñas, niños y adolescentes a una ESI, ya que la dimensión sexual del ser humano está presente en todas las etapas de su vida.
Como docentes tenemos la obligación de fortalecer el conocimiento de las infancias con información verídica conforme a su edad, desarrollo cognitivo y madurez.
Son fundamentales para el desarrollo saludable de los menores, en tanto que les proporciona información precisa y adecuada sobre su cuerpo, las relaciones interpersonales y la sexualidad en general.
Contar con este tipo de información les ayudará a tomar decisiones más acertadas respecto a su futuro y, desde un enfoque de género, también puede prevenir violencias contra mujeres y niñas al permitirles reconocer las posibles asimetrías de poder y demás vulnerabilidades, aspecto que, además, fomenta su autonomía.
Según el Ministerio de Salud en Colombia, se detectó que en 2019, 1 de cada 6 mujeres tenía un embarazo antes de los 19 años de edad.
La mayoría de estos embarazos ocurren debido a violencias sexuales y puede ser un factor de vulnerabilidad, las condiciones socioeconómicas asociadas a la pobreza y vivir en zona rural.
Según un estudio de 2021 realizado en un colegio en Colombia, sólo el 15.9% de adolescentes consideraba la escuela como fuente de información sobre sexualidad.
La ESI es nuestra mejor herramienta para prevenir abusos y preparar a los niños respecto a los cambios que vivirán en la adolescencia. Además, permite abordar temas como conductas de riesgo a nivel sexual, planificación y embarazos no deseados, así como fortalecer la construcción de identidad, el entendimiento de la diversidad, el género; lo anterior ayuda en la formación de un sujeto saludable, capaz de relacionarse de manera armoniosa con sus pares.
¡No más tabú respecto a la menstruación!
¡No más miedo a la menarca!
¡No más miedo al autoconocimiento!
¡No más inseguridades por acné o cambios de voz!
¡No más niños obligados a ser fuertes para demostrar que son hombres!
¡No más adoctrinación de inseguridades adultas a los niños!
¡Más autonomía!
¡Más responsabilidad!
¡Más autocuidado!
¡Más respeto!
¡Más igualdad de género!
¡Más autoconfianza!
¡Más amor propio!